lunes, 22 de octubre de 2007

Un triste adiós para un mago de la Radio

La Rosa de los Vientos es una de esas cosas únicas en su género. Es un programa que acompaña a miles de "adictos rosaventeros" en cada madrugada de los sábados y domingos en el dial de Onda Cero. Pero ante todo es la obra y el legado de un hombre excepcional: Juan Antonio Cebrián, que desgraciadamente nos dejó el sábado a los 41 años, víctima de un repentino infarto.

Cebrián lograba una atmósfera especial en sus programas, que acompañaban a sus oyentes durante 17 años en Onda Cero. Si lo escuchabas, te atrapaba, te hacía un fijo a las citas semanales de La Rosa. Conducía un entorno donde, de la mano de sus magníficos colaboradores, se percibía el misterio, la ciencia, la historia, el medio ambiente, las conspiraciones y mil temas más, de un modo único y excepcional.

Lo cierto es que cuando supe esta noticia, me afectó más de lo que me ha pasado con otros muchos personajes públicos que nos han dejado. No podía terminar de entender cómo con 41 años y tanto por ofrecer aún a sus fieles oyentes, podía ser posible que Juan Antonio hubiese muerto de repente.

Se le echará de menos porque la radio española ha perdido a uno de los más grandes Comunicadores que haya tenido. Su legión de fans, que los tenía, se quedan huérfanos de sus conocimientos y su buen humor. Porque en sus programas, libros, charlas... demostraba que sabía mucho de muchas cosas; y lo mejor de todo, que sabía contar de una manera amena y sencilla, esas cosas que él sabía. Se sentaba delante del micro, para hablarte de personajes históricos, sin el apoyo de un guión siquiera, y te imbuía de la fuerza la Historia con la fuerza de su ilusión. Era un ídolo de masas, en el sentido real del término y no en el sentido sarcástico que casi siempre utilizo.

No puedo aquí más que reflejar lo mucho que echaré de menos poner su programa y disfrutar de su compañía en los universos que se crean en La Rosa. Porque conseguía hacerte ver las cosas como seguramente él lo hacía, en vez de con los ojos que a él no le dejaban ver, hacerlo con los del corazón que no te engañan en lo que sientes. Pero nos ha dejado su legado en forma de ondas, en los programas que ha realizado en 17 años al pie del cañón, en la gente que le ha ido acompañando en sus aventuras divulgativas y en la gente que ha participado de todo ello.

Si no te dio tiempo a conocer Juan Antonio Cebrián, aún puedes acercarte de manera póstuma a su figura:

Gracias por todo y enhorabuena por todo lo que has dejado.

No hay comentarios: