viernes, 11 de julio de 2008

Toca soplar

Me imagino que debe ser duro el trabajo de árbitro de fútbol. Eso de ganarse la vida soplando un silbato por los campos de Dios, aguantando insultos y comentarios vejatorios sobre tu madre o acerca de tu orientación sexual...



Supongo que de ahí que los árbitros sean gente rara, que ve la realidad de un modo particular, digamos, diferente a cómo lo hacemos el resto de mortales, pues ahí tienes a Mejuto hablando con Rafa Guerrero:



Otro ejemplo es de aquel penalty fuera del área que le pitaron al Almería de Unay Emery en segunda:



O este árbitro holandés celebrando un gol:



Ah, y cómo no, la mujer árbitro que dio por válido un gol marcado por un recogepelotas en Brasil:



Por eso digo que son una especie rara, que sólo pueden encontrar apoyo y consuelo en los linieres o jueces de línea, que como hemos visto, son tan particulares como los propios colegiados...

Todo esto viene a a que no me extraña que haya más de un trencilla que se dé a la bebida y que llegue a arbitrar borracho perdido, como ha pasado en Bielorrusia:



Casi mejor que hubiese soplado el alcoholímetro que el silbato de inicio!!!
Tal vez si se hiciesen pruebas de alcoholemia o de otras sustancias a nuestros árbitros, veríamos resultados que explicasen su alterada percepción de la realidad!!!! Así no me extrañan ciertas reacciones hacia ellos, como la que tuvo Di Canio en su día:



Ah, si la Justicia fuese recíproca y se pudiese hacer más esto, sacarles tarjeta roja y con propina:



Pero, si fuesen como nosotros entonces, de qué hablaríamos los lunes sin el respectivo robo arbitral de Madrid y/o Barça, eh!

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